La Organización como Sistema Viviente Saludable

Autor: Tecenvi Abreu Vanegas

Una organización está sana si sus empleados se sienten bien y son capaces de trabajar eficientemente, cada uno en su lugar. A su vez, la organización cumple en la sociedad los objetivos para los que inicialmente fue creada y hay un intercambio vivo entre la organización misma y el mundo exterior. En resumidas cuentas y percibida intuitivamente, una organización “sana” es aquella en la que a uno le podría gustar trabajar. (Echegaray, Guillermo).

Es muy frecuente encontrar situaciones en las empresas que se alejan de este escenario, y encontramos a profesionales frustrados y alejados de su vocación de servicio, obligados por el “deber ser”, equipos desmotivados, planes de formación que no logran generar cambios en los equipos hacia formas más innovadoras de actuar, sucesivas reestructuraciones, cambios constantes en la alineación estratégica, entre otros factores tóxicos que muchas veces definen el clima organizacional.

Definitivamente, una organización es una entidad viva, y como tal, las dinámicas del todo influyen en y por encima de los individuos que la constituyen. Analizar sistémicamente a una empresa, implica comprender que hay distintos sistemas en juego y diferentes alcances, está el sistema de la organización total (accionistas, proveedores, clientes, trabajadores, colaboradores, sociedad, entre otros) que en su dinámica posibilitan que la organización subsista. A su vez, encontramos otros tantos sistemas actuando, cada departamento, cada equipo de trabajo, diferentes unidades de negocio, entre otros. Más complejas aún son las empresas familiares, que funcionan con una dinámica organizacional entretejida en medio de la dinámica propiamente familiar.

La visión sistémica permite entender que existe una causalidad circular interdependiente y permite analizar los problemas y situaciones en términos de “¿qué está pasando?”. El  modelo sistémico (Jan Jacob Stam, Echegaray, Guillermo) se apoya en la premisa que fundamenta que el todo es más que la suma de las partes, esto conlleva a considerar aspectos que son clave como:

  1. La organización como grupo puede mostrar conductas y generar dinámicas diferentes a las que se evidencian en algunas de sus partes.
  2. La conducta de los individuos tiene sentido en el conjunto del grupo.
  3. Las relaciones entre individuos dentro del grupo están determinadas por el conjunto del grupo. Por ejemplo, que un individuo se manifieste de manera agresiva puede depender del grupo o sistema y no del individuo.
  4. Todo grupo tiene una historia que permite entender la creación de objetivos grupales que hacen que los objetivos individuales sean interdependientes
  5. Hay una serie de redes de comunicación (explícitas e implícitas o latentes) y dichas redes influyen sobre los individuos.
  6. Las normas de grupo regulan las interacciones entre los individuos y hacen que los miembros del grupo se sientan dentro o fuera de él.

La mirada sistémica de las Organizaciones está fundamentada en tres principios que permiten que cada uno de los miembros tenga igual derecho a tener su puesto dentro del sistema, que exista un orden correcto de posiciones y, en cualquier intercambio, tiene que haber un adecuado equilibrio entre dar y recibir.

Principios Sistémicos:

1.-  Derecho a la Pertenencia. Los miembros de una organización deben ser y sentirse reconocidos por lo que son. Este reconocimiento también se refiere a los miembros que han marcado influencia en la permanencia y crecimiento de la Empresa, aún cuando ya no estén presentes (fundadores, antiguos dueños, líderes claves). De igual manera, mantener “vivos” los valores esenciales que le dan relevancia a su historia. Lo que existe debe ser reconocido.

2.- Orden. Se refiere a la adecuada jerarquía de posiciones dentro del sistema y tiene que ver con los objetivos de la Empresa, su Visión y Misión como principios rectores. La jerarquía está determinada por quien logra la subsistencia o mantiene la vida de la Empresa. Es relevante considerar en la jerarquía: quién logra la mayor contribución al Negocio,  la experiencia (el que más sabe o está mejor preparado profesionalmente) y  la antigüedad.

El orden se altera en situaciones como: confusiones en la descripción de cargos, reportes funcionales no considerados en la estructura, solapamiento de liderazgo, dualidad de roles, entre otros. Cuando cada elemento está en su sitio, la organización está tranquila y puede funcionar adecuadamente.

3.- Equilibrio entre dar y recibir.- Es el continuo intercambio que se da entre todos los miembros (accionistas, proveedores, trabajadores, aliados, otros) de la empresa al ejercer las tareas que les han sido asignadas y el desarrollo de la misma. Este intercambio debe ser dinámico y siempre creciente, basado en calidad y cantidad. Cuando se habla de recibir, no solo se habla del salario o pago por servicios, esto incluye los sistemas de incentivos, beneficios laborales, condiciones de trabajo y cumplimento de acuerdos que reconozcan y valoren la función que cumplen sus miembros.

Es necesario cambiar la mirada y abrirse a un modelo de Consultoría desde un enfoque más responsables y sistémico, que nos permita ser más empático, cambia el lugar desde donde interactuamos y con un “corazón abierto” entrar en el mundo del otro o lo otro. Es necesario generar nuevas realidades y conectarnos con un ámbito más profundo y amplio de actuación para observar y escuchar la máxima posibilidad futura de la Organización como Sistema Viviente Saludable.

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